Si algo quedará grabado en los anales de nuestra cultura popular, será la frase de “trapo de bola”. Como usted ya sabrá, unas madres que llevaron a sus hijos a la tradicional Fiesta de Reyes del Gobierno, se quejaron porque solo les regalaron una pelota deportiva. Los usuarios en las redes sociales llevan días haciendo referencia de forma jocosa, seria y hasta vulgar a la “trapo de bola”.

La cándida respuesta de estas damas a la pregunta de qué les pareció la actividad, generó reacciones hasta de periodistas que cubrieron la historia. Personalidades, deportistas y público en general, condenaron las expresiones de estas dos damas. En las redes sociales, las tildaron de “cuponeras”, mantenidas y otros términos impublicables en esta entrada. El consenso general fue que si trabajaran (lo que no sabemos si ya hacen), pudiesen comprarle a sus hijos otra cosa que no fuera “la trapo de bola”.

Me apena que el furor que causó la “trapo de bola”, le arrebatara la atención a tan bien pensada actividad. Llevo no menos de 6 años morando en las redes sociales y he visto a la gente año tras año, criticar cómo el gobierno permitía que padres madrugasen a sus niños para recibir empujones en filas que parecían no tener fin. Aún recuerdo la imagen de aquella niñita que se pasaban por el aire, en medio de una jauría que se peleaba por una laptop. A pesar de que la administración de Alejandro García Padilla le devolvió el sentido a la celebración de los Tres Reyes Magos, una “trapo de bola” puso de manifiesto el fracaso de tanta política de sustento sin una verdadera transición hacia la autosuficiencia.

Sin embargo, la “trapo de bola” siguió rodando y a otra cancha fue a parar. Como la reforma legislativa sigue siendo un issue que a diario se ventila en las redes sociales (y no dejará de serlo hasta que se dé tal reforma), un senador primerizo por San Juan, hizo su propio análisis del asunto.

El senador Ramón Luis Nieves desde su cuenta de Twitter y Facebook sentenció: “Para aquellos que se rasgan las vestiduras por los costos de la Legislatura, sepan que la actividad de Reyes celebrada por el Gobierno costó más, en un solo día, que el promedio anual de las dietas a las que renunciamos los Senadores el sábado”. Lea el comentario aquí. Aunque no pongo en duda los datos que provee el Senador, a algunos usuarios le dio la impresión de que eran más importantes las dietas legislativas que un regalo de Reyes para los niños.

En aras de tener un cuadro completo, continué buscando expresiones sobre el tema en la página de Facebook de Nieves, cuando me topé con esto. Un usuario, que copia al Senador con un enlace sobre un artículo que compara el costo de nuestra Legislatura con la de los Estados Unidos, le pregunta: “Cuando [sic] baja el sueldo?”. El senador Ramón Luis Nieves le responde: “El sueldo se queda igual, no fue promesa de campana [sic] bajarlo”. Cabe destacar que esta respuesta se da el día después de que el presidente del Senado, Eduardo Bhatia, anunciara que se habían eliminado la doble compensación y el estipendio por vehículos de motor. ¿Revelador verdad? ¡Por sus tuits y por sus posts los conoceréis!

Kobbo Santarrosa, aparente y alegadamente, (su coletilla favorita para evadir posible responsabilidad legal por sus comentarios), ha renunciado a Wapa TV, a raíz de las restricciones que le han impuesto a su programa, como consecuencia de la pérdida de auspicios provocada por el Boicot a la Comay. ¡Ahora todo el mundo habla del poder de las redes sociales! Las redes sociales aquí no lograron nada, ni mucho menos los 76 mil trapos de likes a la página del Boicot a la Comay.

El logro ha sido de individuos que han comprendido que unidos son más fuertes. El verdadero logro en esta era de redes sociales, fue el del poder colectivo de indignarse y no cejar en la consecución del objetivo final, como lo hicieron estudiantes y profesores de la UPR, que doblegaron a todo un gobierno. El logro es de un pueblo que fue autodidacta ante la desinformación y derrotó un referéndum amañado. El logro es de aquellos que han sabido darle una misión a quienes estaban listos para hacerle frente a un títere que se autoproclama la voz del pueblo pero no necesariamente el pueblo siente que lo representa.

Las redes sociales nos han devuelto la voluntad para perseverar que parecía que habíamos perdido. Sí. Por eso sí, puedo darles el crédito.

Para comentarios: @ConsultaConJCB

 

Este artículo es fruto de la colaboración entre Julizzette Colón-Bilbraut y El Nuevo Día.  Fue originalmente publicado en la edición digital de El Nuevo Día el 9 de enero de 2013 en el blog En Tiempo Real.