Las polarizaciones son parte de los continuos dolores de crecimiento que experimenta toda nación. Una de las frases más trilladas, pasada de una generación a otra es: “los tiempos han cambiado”. Me pregunto, ¿realmente han cambiado? A juzgar por los debates que escucho en la radio, leo en la prensa o veo en la televisión, parece que llevamos una eternidad detenidos en el tiempo.

La religión siempre ha tenido un rol protagónico, no meramente en la vida espiritual de un individuo, sino en el destino de las naciones. A lo largo de gran parte de la historia de la humanidad, la Iglesia era el Estado. El concepto de separación de Iglesia y Estado es relativamente nuevo en comparación, pues solo hace unos 200 años que lleva instaurado en nuestra vida política. Debe ser por eso que se nos ha hecho tan difícil esa estricta separación. La religión que antes era el centro de todo, ahora es uno de los extremos en las polarizaciones de la mayoría de los debates definitorios de este tiempo.

Por las pasadas semanas, mi firma de consultoría en inteligencia social ha estado pulsando opinión proveniente de las redes sociales, en el momento mismo en que se están discutiendo los temas en la palestra pública. Comparto con ustedes alguno de nuestros hallazgos.

Al culminar la Semana Santa, le preguntamos a 1,159 participantes con 18 años o más, si se habían dado al menos un trago durante la Semana Mayor y esto fue lo que nos dijeron:

Consumo de Alcohol durante la Semana Santa

El 72% de todos los participantes dijo que no. Si los resultados le sorprenden, más interesante fueron las reacciones a tales resultados. La gente los recibió con incredulidad e inclusive alguien nos sugirió que entrevistáramos a los cajeros y cajeras de los supermercados, pues de seguro nos relataban una historia diferente.

Como antesala a la manifestación de grupos religiosos en la Fortaleza para exigirle al gobernador Alejandro García Padilla que no permita que se conviertan en ley la no discriminación en el empleo por orientación sexual y hasta pedirle que legisle un referéndum para enmendar nuestra constitución y que quede expresamente prohibido el matrimonio de personas del mismo sexo, preguntamos lo siguiente:

Opinión sobre el matrimonio gay en Puerto Rico

El 77% de 3,001 respondientes dijo que no enmendaría la Constitución de Puerto Rico para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Resalta el hecho de que los hombres respondientes parecen estar divididos con el tema. Sin embargo, las mujeres están más definidas con el asunto.

El Senador Miguel Pereira presentó un proyecto de ley en el Senado de Puerto Rico, proponiendo la legalización de la posesión de hasta una onza de marihuana. Esto fue lo que los respondientes tuvieron que decir:

legalización de la marihuana en Puerto Rico

El 69% de 1,690 participantes, estuvo de acuerdo con la propuesta del senador Pereira. En este caso, los hombres favorecen la propuesta mayoritariamente en comparación con las mujeres. No obstante, de aquellos que admiten necesitar más información del tema, encontramos que son mayoritariamente las mujeres quienes dominan este renglón.

Lo anterior son muestras que aunque no están estadísticamente estratificadas (algo que viene con el territorio en las redes sociales pues responde quien quiera) me parece que son lo suficientemente amplias para darles seria consideración. Por otro lado, son muchas las conclusiones a las que podríamos arribar de ver estos datos en conjunto. Para efectos de este artículo, me limitaré al ángulo que discuto a continuación.

Aunque decimos que somos tan santos durante la Semana Santa, la percepción o la realidad parece ser otra. ¿Si fuéramos tan devotos a nuestra religión, viviéramos en un país con tanta violencia, maltrato y abandono?

Marchan miles en contra de la igualdad de derechos para intimidar a la clase política del país, pero al parecer, el corazón no nos dará para enmendar nuestra carta magna y restringir los derechos de nuestros hijos, hermanos, primos, vecinos y amigos homosexuales.

A pesar de que nuestro único enfoque como país hacia el problema de la drogadicción ha sido uno punitivo, la gente está lista para lidiar con el problema de forma diferente. Sin embargo, el Gobierno sigue sin estar listo para hacer algo diferente.

El discurso que domina los medios de comunicación insiste en preservar una era de conservadurismo que no necesita de estudios para saber que ya no existe. Sin embargo, siguen siendo los mismos grupos los que tienen el monopolio de la opinión y se atribuyen ser los portaestandartes de la población en general. Es tiempo de que el liderato político del país demuestre compromiso con el futuro del país. Y si el miedo a la retórica religiosa no lo deja actuar, no tiene que comprarse un perro. Con que haga un ejercicio empírico de encuestar a sus constituyentes, tiene.

Bienvenidos sus comentarios: @ConsultaConJCB

 

Este artículo es fruto de la colaboración entre Julizzette Colón-Bilbraut y El Nuevo Día.  Fue originalmente publicado en la edición digital de El Nuevo Día el 6 de mayo de 2013 en el blog En Tiempo Real.