En días reciente dominó la conversación internacional, la revelación de Edward Snowden, un contratista del National Security Intelligence Agency, (NSA) de que supuestamente esta última, tiene acceso directo a la “metadata” de telefonía de todos los clientes de Estados Unidos de Verizon Wireless y otros proveedores tanto de servicios celulares como de internet.  Luego del sensacionalismo inicial por la impactante revelación y las expresiones del Presidente Barack Obama sobre la necesidad del programa de inteligencia y sus limitaciones, a continuación lo que usted debe saber.

Los datos…

1) La NSA es una dependencia del Departamento de la Defensa de los Estados Unidos creada en el 1952 bajo la incumbencia del Presidente Harry S. Truman. Esta se dedica a monitorear comunicaciones foráneas con el fin de levantar inteligencia para fines de seguridad nacional;

2) Se alega que la NSA ha hecho requerimientos de “metadata” de telefonía a diversas compañías de servicio celular de usuarios en Estados Unidos en virtud del Patriot Act.  Barack Obama dejó claro que el acceso del gobierno no es irrestricto, que es por conducto de ordenes de un tribunal secreto destinado para esto, que es de conocimiento y cuenta con supervisión del Congreso de los Estados Unidos y se respeta la privacidad de los usuarios.  La ACLU ha demandado a estas compañías junto al gobierno de Barack Obama en busca de clarificación sobre el alcance de este programa;

3) PRISM es el sistema que utiliza la NSA para ganar acceso a comunicaciones privadas de los usuarios de muy populares proveedores de servicio en internet como Microsoft, Google, Yahoo, Facebook y otros;

4) Todos los proveedores de internet señalados como colaboradores del programa del NSA, vehementemente han clarificado que PRISM no tiene acceso directo a sus servidores y que suministran información, en base a ordenes formales a tales fines.  Tanto Google como Microsoft hacen público anualmente, un informe sobre transparencia donde revelan los requerimientos de información, con los que han cumplido en virtud de ordenes judiciales.  Este reporte no incluye la información sobre PRISM pues se les había prohibido revelarla.  Actualmente y presionado por los proveedores de servicios de internet antes mencionados, se considera hacer el manifiesto de cuantos casos bajo PRISM han sido atendidos;

5) Twitter no figura en la lista de los proveedores de internet que participan de PRISM y en su informe anual de transparencia, indica una partida de otros, donde se piensa han catalogado los requerimientos de información que ha recibido por conducto de la NSA.  Por su parte Facebook, ha decidido comenzar a rendir estos informes de transparencia yen un comunicado de prensa reveló que en el periodo de seis meses que culminó en diciembre de 2012, había recibido unos 10,000 requerimientos de todo tipo por parte del gobierno de los Estados Unidos y que tales requerimientos solo han impactado unas 18,000 -19,000 cuentas;

6) En una encuesta llevada a cabo por el  Pew Research Center y el Washington Post la semana en que se revela la existencia del programa de monitoreo telefónico del NSA, el 56% de los norteamericanos dijo que la utilización de un programa de esa naturaleza era ‘aceptable.’ Un 41% dijo que no lo era.

El debate…

La revelación de sucesos de esta naturaleza y la comprensión de los esfuerzos que emplea el gobierno, con el fin de proteger a sus ciudadanos, es un debate que aunque complejo, tiene que darse a todos los niveles.  Si bien es cierto que nuestros derechos individuales son preciados y debemos defenderlos a toda costa de cualquier enemigo interior o exterior –el término de la semana– es igualmente cierto, que nuestras nociones de lo que es la privacidad y nuestra intimidad, son una cosa en papel y otra en la práctica.

Como consecuencia de nuestro masivo afán por las redes sociales, con poca o ninguna consideración, hemos autorizado la venta de nuestros datos, el licenciamiento de nuestra propiedad intelectual y la venta de nuestra actividad en línea a cambio de un perfil gratis y un espacio donde sentirnos que tenemos el sartén agarrado por el mango.  Hace una década atrás, usted no hubiera considerado jamás dejar un marcador con datos de localización sobre su casa, el banco que visita, el restaurante donde come o en la tienda donde compra.  Mucho menos pensó que para toda actividad, iba llevar su cámara o su celular y que iba a tomar fotos de todo lo que esta pasando, no para verlas un tiempo después y rememorar, sino para publicarlas en el momento mismo en que están dándose los drinks y cantando karaoke para que todo el mundo se entere de lo bien que la pasa. ¡Ah! No puede faltar, que etiquetemos en tales fotos a quien estuvo con nosotros. En resumidas cuentas, ¿de que privacidad o intimidad estamos hablando?

No me mal entienda que soy una férrea defensora de todo tipo de libertades civiles.  Lo que sucede es, que según han cambiado las normas aceptables de lo que es la privacidad y nuestra intimidad, esto tiene el efecto de reposicionar las tácticas del estado frente al ciudadano.  El mero hecho de que todos tenemos esta relación tan estrecha y de tanta dependencia con nuestros celulares y con nuestros perfiles en las redes sociales, precisamente es lo que hace viable la existencia de programas como el PRISM del NSA pues tienen tela de donde cortar. Según como usted ha adoptado nueva tecnología como una cosa de todos los días, los enemigos de los países han sofisticado dramáticamente su operación al punto de que mantienen a la nación más poderosa del mundo en vigilia, cerniendo cientos de miles de conversaciones telefónicas, con el fin de proteger su estilo de vida.

¿Qué molesta e incomoda saber que en cuartos oscuros se toman decisiones sobre a quien se espía o no?  Por supuesto.  Sin embargo, siempre hay dos caras de una misma moneda.  La seguridad de las naciones va mas allá de ser un asunto complejo.  A mi juicio, es una promesa que ningún gobierno haría, (si fuera honesto), pues es imposible de cumplir.  La pregunta para hacernos es la siguiente: ¿Cuánto de nosotros estamos dispuestos a sacrificar por la seguridad del colectivo?  Antes de que responda, recuerde lo fácil que fue para usted abrir su cuenta de Facebook o Twitter.

La respuesta yace en algún sitio, en un punto medio.

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 Este artículo es fruto de la colaboración entre Julizzette Colón-Bilbraut y El Nuevo Día.  Fue originalmente publicado en la edición digital de El Nuevo Día el 17  de junio  de 2013 en el blog En Tiempo Real.