En esta era digital, donde el estar hiperconectados es la orden del día, nuestras opiniones tienen foro en todo momento. No hay mayor ejercicio en tolerancia ni mejor ejemplo, de una verdadera democracia en función, que el participar activamente de las redes sociales.

Lo resumo de la siguiente manera: a usted le toca leer lo que no le gusta a cambio de tener un foro para decir lo que quiera, cuando quiera, con poca o ninguna censura. En todo issue que capture la atención nacional, las redes sociales trinan con gran efervescencia. Facebook y Twitter primordialmente, se han vuelto el beauty, la cafetería, el colmado y el cafetín de antaño donde comentábamos con nuestros compueblanos las ‘cosas que pasan en este país’.

La dinámica que nos permiten las redes sociales de que cientos de usuarios podemos estar encadenados en una conversación que puede durar días, revela cosas fascinantes, dignas de comentar y analizar, lo que pretendo hacer semana tras semana con ustedes.

Cuando hirieron al Macho Camacho, Puerto Rico y el mundo se volcó en las redes sociales para comentar sobre el ex-campeón. Los usuarios locales hasta propusieron convertir a Macho Camacho en un trending topic mundial -que es cuando Twitter registra que ésta entre los 10 temas más conversados en el mundo en ese momento-. ¿Con qué fin? Supongo que para que las buenas vibras le llegaran o algo así. Quizas buscaban emular lo que ha hecho el mundo entero con el hashtag de #FuerzaCerrati, con la esperanza de que se levantaría y se echaría a andar como dice aquella canción de Haciendo Punto en Otro Son.

Sin embargo, debo confesar que me sorprendió ver escasas muestras de apoyo para Marinette Feliciano, quien a todas luces, parece haber sido brutalmente golpeada por su compañero. El manejo de su caso por las autoridades ha dejado mucho que desear. Sí no es por la difusión que le da el diario hermano Primera Hora a su historia, sólo Dios sabe si hubiesen encontrado al menos causa, para que tuviera su día en corte. Debo admitir que me quede esperando por aquellos, que afanados, querían convertir a Macho Camacho en trending topic, para que hicieran lo propio, con un hashtag así como #JusticiaParaMarinette. Soy del pensar (#PensandoYoAca como se dice en Twitter) que ella también necesita de muchas de nuestras buenas vibras.

José Enrique Gómez Saladín es la más reciente víctima del estado de sitio al que nos tiene sometido el narcotráfico y la delincuencia rampante en el país. En medio de lo que presentí desde el primer momento, no iba a tener un final feliz, lo que vi en las redes me lleno de esperanza. Desde mucho antes que la Policía comenzara a investigar, ya un familiar cercano de José Enrique, difundía su foto por las redes exhortandonos a compartirla e informar cualquier detalle de su paradero. Los usuarios hicieron causa común y en un evento que me he negado formalmente a medir para que nada trivialice su importancia, vi miles de personas en Facebook, Twitter e Instagram compartir fotos de José Enrique y de su presunto asaltante.

Fue como sí los veinte mil uniformados que conforman la Policía, estuviesen trabajado solamente el caso de José Enrique. Ya son varias las jurisdicciones y organizaciones investigativas como el FBI y la Policía Nacional Española, las que forman parte de las redes sociales y las utilizan para la investigación y esclarecimiento de casos.

El gobierno entrante debe poner su oído en tierra y aprovechar esta oportunidad única de incorporar formalmente la inteligencia colectiva que generan los usuarios en las redes sociales como un componente formal de su rama investigativa.

En momentos donde la ciudadanía no confía en aquellos llamados a protegerlos, las redes sociales pueden ser ese canal de comunicación entre la Policía y las comunidades. Las redes permiten que se acerquen, sin incomodarse pero haciendo posible un fluido intercambio de ideas e información. Créalo o no, las redes sociales pueden ser el camino hacia la tan necesitada reconciliación entre los ciudadanos y su principal organismo de ley y orden. Puede restaurarse la confianza perdida un Like, un Tweet y un Share a la vez…

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Este artículo es fruto de la colaboración entre Julizzette Colón-Bilbraut y El Nuevo Día.  Fue originalmente publicado en El Nuevo Día el 5 de diciembre de 2012 en el blog En Tiempo Real.