La producción del programa de televisión Lo Sé Todo de Wapa TV, me comisionó la redacción de un proyecto de ley que atendiera la incipiente problemática del acoso cibernético o “cyberbullying” en Puerto Rico, ya que no contamos con legislación para tales fines. Me lanzaron un reto y lo acepté. Hay que poner la acción donde uno pone la palabra.

Indistintamente de lo que usted piense del programa (lo que le respeto) les agradezco que me pusiesen en la posición de demostrar de qué estoy hecha. Sepa, que no recibí ningún tipo de remuneración económica por mi trabajo. Como me dijo el amigo Frankie Jay: “qué bien se siente hacer algo positivo por Puerto Rico”. Vinieron a mi mente todas aquellas personas que procuraron mi ayuda porque estaban siendo acosadas de forma cibernética y no pude hacer mucho por ellas. Nunca las olvido. Este proyecto fue inspirado por cada uno de sus casos.

Pueden descargar el documento completo pulsando aquí. Los exhorto a que lo lean, compartan y sobre todo que me comenten su parecer. El proyecto de ley según redactado, no pretende ser una obra maestra sino la zapata para una en construcción. Su insumo y el de todos los profesionales y gremios que impacta este proyecto son necesarios para hacer viable su aprobación. Me llenó de gran satisfacción saber que el Presidente del Senado, Eduardo Bhatia, nos ha dado su compromiso de que lo atenderá y le dará curso para que pueda ser considerado por el pleno del Senado para su aprobación.

Quiero destacar algunos puntos importantes sobre este proyecto. En primer lugar, no se limita a crear una disposición genérica que atienda el acoso cibernético sino que va directo a enmendar las leyes especiales que atienden las poblaciones que nos ocupan. Las víctimas del acoso cibernético no tienen edad o género. En segundo lugar, hemos dispuesto para que a las víctimas se les haga más fácil presentar la prueba necesaria para llevar un caso al tribunal. Existen grandes retos para la admisión de evidencia que proviene de la Internet y de las redes sociales.

En tercer lugar, he hecho responsables a los padres por las consecuencias del acoso cibernético de sus hijos. Si bien es cierto que el Gobierno tiene un rol protagónico en la calidad de vida de los ciudadanos, el orden tiene que empezar por la casa. Los ciudadanos y el Gobierno somos socios gestores de nuestro propio destino. Esto hará necesario que los padres se pongan al día con la tecnología y estén al pendiente de las actividades de sus hijos. Un “yo no entiendo la mitad de las cosas que hace ese(a) muchacho(a) en la computadora”, no es suficiente. Esto me lleva al próximo punto. En cuarto lugar, el proyecto contempla que todos los empleados del Gobierno y los recipientes de asistencia social tengan que tomar cursos para la identificación del acoso cibernético. La ley no puede ser dirigida solo a castigar sino que hay que comprometerse igual con la educación. Solo así hay la esperanza de erradicar el problema que nos aqueja.

En quinto lugar, le hemos impuesto a todo aquel proveedor de servicios o acceso a la Internet y redes sociales, la obligación de preservar lo que esté pasando en sus sistemas, una vez la víctima les notifique que por conducto del mismo está siendo acosada cibernéticamente. La víctima de acoso cibernético no puede ser doblemente maltratada por no contar con evidencia suficiente que pruebe a lo que la están sometiendo.

Por último y no menos importante, este proyecto exige que se levanten e integren las estadísticas de todas las agencias que manejen casos de acoso cibernético en el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico. Eso incluye pero no se limita a la Administración de Tribunales, la Policía de Puerto Rico, el Departamento de la Familia, el Departamento de Educación, la Universidad de Puerto Rico y todas las agencias que entrenarán a sus empleados o beneficiarios. Nuestro Instituto de Estadísticas tiene que ser el epicentro de información que eduque nuestras decisiones como País. Comenzar a unificar datos de diversas agencias para tener un panorama claro del impacto real de lo sucedido, como lo proponemos para el acoso cibernético, es clave en la solución de los males endémicos que nos aquejan.

Es más fácil criticar y opinar sobre el País que ponerse a trabajar por él.

Bienvenidos sus comentarios: @ConsultaConJCB

Este artículo es fruto de la colaboración entre Julizzette Colón-Bilbraut y El Nuevo Día.  Fue originalmente publicado en la edición digital de El Nuevo Día el 18 de abril de 2013 en el blog En Tiempo Real.